domingo 4 de octubre de 2009

La lágrima

"He was in my dreams nearly every night, but alwasys on the periphery, never within reach."

Ayer, sin poder evitarlo, se me volvieron a caer las lágrimas. Producto del miedo que produce haber decepcionado a alguien a quien le importas.. Del miedo a haber cambiado un concepto que tenían de ti... De haber hecho daño a quien menos querías... Lágrimas que imploraban ese abrazo que necesitaba... Ese abrazo que me diste hace un mes.

Aún así, he estado pensando todo este tiempo. No me merezco las lágrimas por millones de motivos... No pienso volver a llorar, aunque el corazón estrangule, por millones de razones... Ni por nadie, ni por nada... Ni siquiera por ti... Ni siquiera por esa pregunta que llevo clavada desde hace dos años: "¿Y si...?"... No creo que debiera ser tan alto el precio a pagar por las respuestas.

Ahora, aunque me falta lo que podría llenarme por completo (tu sonrisa cada mañana... tus ojos grises cada noche), sin embargo, soy feliz... Llevo ya muchos meses con la sensación de que, la mala racha, acabó... Me siento orgullosa de misma (y es muy agradable la sensación)... He conseguido quitar gran parte del lastre de la mochila del pasado, que ya pesaba demasiado a cada paso... He conseguido enterrar a los muertos y coger la mano de los vivos... He visto cuantos bastones me ofrecen cuando no los pido... Y, cuando los pido, he visto como han plegado mapas para arrancarme una sonrisa... Así que, no es justa la lágrima.
He vaciado la lista de conocidos, que un día me confundieron con promesas de amistad... Me he dado cuenta de que, hasta al que más estimas, es capaz de decepcionarte tanto que cambia por completo el concepto que tenías. He enterrado pianistas en la sima más profundo y, mi cabeza, solo rescata sus recuerdos cuando alguien me lo nombra... He comprobado que, hasta el que creíste el mejor caballero de todos, es capaz de mentir solo por puro egoísmo. Y ni siquiera me ha importado... No ha emborronado, ni por un instante, la sonrisa que llevo pintada desde hace varios meses... No me importa porque yo se la verdad y no he demostrarla a nadie. Con saberla yo, ya me basta.
Me han insultado desconocidos que no tienen más tarea que la de mirar vidas ajenas... Ni siquiera me pregunto la causa de su rencor, basicamente, porque no me importa... ¡Allá cada uno con sus envidias y miserias!... A cada mala palabra, yo he soltado una carcajada, no de cinismo, si no de alegría... ¿Seré lo bastante importante para alguien, como para desgartar un tiempo precioso en proferir insultos?... Me da igual, tengo mucho más de lo que deseé... Mucho más de lo que esperaba hace unos meses. Y, a pesar de todo, soy feliz... Pese a quien pese.
Me han pasado tantos malos tragos, amargos como la más incendiaria de las hieles, que ahora valoro lo más simple... Valoro mi par de piernas y tener todo un mundo debajo de mis pies para ser recorrido. Valoro una cama y un plato de comida y una mano amiga con la que compartir las nimiedades... Y, ante todo y sobre todo, valoro estar viva... Poseer ese soplo de vida que hace cada día diferente, que me hace agradecer lo que soy, lo que he sido y en lo que me he convertido. Valoro seguir teniendo la capacidad soñar despierta y de tener el coraje suficiente para intentar llevarlos a cabo.
Tengo tantos proyectos a medio plazo... Tantas ideas para llevar a cabo mis sueños... Parece como si, a cada pequeño traspiés, mis energías se doblaran. Y doy fe: "Lo que de verdad importa, mira, está debajo de tus pies".
Es cierto, quizá fue tarde, pero cumplí mi promesa de volver... De volver y darte un abrazo... Tuve que esperar a que los vientos amainasen... A que el temporal trizara por completo las velas, pero tejí unas nuevas... Quizá lo hice a destiempo... Pero lo hice cuando pude, cuando me dejaron, cuando era posible... Aunque creo que lo más importante es eso, que lo hice. Que no lo olvidé. Que no me olvidé de ti.
Por todo eso y mil cosas más... No me merezco el silencio disfrazado de tu indiferencia, no me merezco las preguntas sin respuestas, las dudas que se vuelven sal... Ni siquiera la lágrima.
No voy a esperar... Si la vida vuelve a cruzar nuestros caminos... Bienvenido seas.

viernes 2 de octubre de 2009

Tu silencio y mis recuerdos

"Si te vas
los árboles del paruqe
seguirán creciendo...
Pasará este otoño,
se unirán dos nuevas soledades,
seguirán mentiras,
seguiremos locos...
En el metro sonreirás dormida
camino de clase,
y yo como siempre quiza llegue tarde,
seguire cerrando
bares y recuerdos,
no aprenderé nunca
a retirarme a tiempo...
Dormire en la calle,
besare otros fuegos,
la ciudad en tu ausencia
seguira creciendo,
devorando vidas,
haciendolas humo...
Otros cumpliran los planes
que trazamos,
que no terminamos...
Haciendolos suyos...
Seguiras llorando en algunos cines,
olvidando todo aquello que aprendiste,
nacerán mil niños,
nuevas canciones
y quiza alguno...
Quiza lleve tu nombre..
Nuevos simulacros,
nuevas confesiones...
Si te vas,
los arboles del parque
seguiran muriendo,
y tambien mi fe...
Seguire olvidandome las llaves
al salir de casa
y quiza en tu piel
haya quien esconda alli
su cansancio,
todos sus temores
o quiza sus labios...
Tantas, tantas cosas
seguiran pasando,
que quiza las cosas
no nos cambien tanto...
Pero si te vas,
estos dias seran
esa sucia y vacia
franja de playa
que queda cuando tu te has ido,
cuando el mar se aleja
y la marea baja...
Yo estaré cansado
y quiza mas viejo,
maldiciendo estos dias muertos...
Tantas, tantas cosas
seguiran pasando,
que quiza las cosas,
no nos cambien tanto...
Tantas tantas coas..."

Las canciones cada vez son mas tristes... Te busco en cada letra, en cada melodía, en cada acorde... Desenmaraño las agujas del tiempo, intentando vencer lo inevitable... Atraso los relojes, queriendo volver atrás el tiempo... A ese instante justo en que, perdidas todas las esperanzas, quuemadas todas las naves, agotados en vanos todos los esfuerzos... Apareciste.

Me tumbo en la cama. Miro tu fotografía colgada de la pared, al lado de mi almohada... Veo las dobleces que el tiempo y los movimientos torpes de mi almohada, le han causado e intento sumergirme en el color que desprenden tus ojos. Cierro los míos.

Silencio. Solo escucho el silencio. Evoco la lluvia. Noto como me moja en la soledad de esta habitación que nunca ocupaste. Cae sobre mi ese estado onírico que me acerca un poquito a ti. No quiero abrirlos. No quiero comprobar que no estás aquí, a mi lado... Te imagino... Te sueño... Al lado de mi cuerpo, con tus manos rodeandome... Con tus dedos entrelazados a los míos... Con tu respiración en mi nuca... Con nuestros corazones acompasados bailando la misma canción... Como hace un mes... Como aquella noche en la que hubieras dado el alma por dormir conmigo...

Voy más allá... Repaso los recuerdos uno a uno... Los desmenuzo, como piezas de un puzzle, pero con exquisito cuidado de no perder ninguno... A veces, sonrío con alguno de ellos... Son tan fuertes que hasta me parece que puedo sentirte... Me transporto a ese primer momento... Cuando yo esperaba en aquellas frías calles a que tú aparecieras, despues de aquella llamada que me devolvió la vida... Te veo aparecer por la avenida, con los brazos abiertos, reclamando lo que añorabas, lo que yo misma te había prometido tantas veces... Lo que era tan importante para ti... Un abrazo.

Vuelvo a sentir el dolor que sentí cuando no comprendía nada... Cuando se me antojó indiferencia tu actiud. La piel de piedra que me cubre, se hace más fuerte. Impenetrable. Me vuelvo hielo. Te niego el abrazo... Tú querías un abrazo y yo una explicación. Te lo negué tres veces aquella noche. Ahora, en mis recuerdos, me arrepiento del amargo gesto que tuve. Cambio la historia... La imaginación es mía, la modelo a mi antojo. En mi sueño te abrazo, mientras suplico a los cielos que paren el tiempo.

Mis recuerdos saltan a aquel pub al que fuimos. El mismo pub en el que te observaba, sin que lo percibieras, mientras pedías dos cervezas. Paseaba mis ojos por cada rincón de tu cuerpo... Observando como te movías... Como hablabas... la cadencia de tus músculos. En donde los gritos de otros me parecían la baanda sonara más dulce jamás escrita. Vamos a la terraza. Te pido una explicación y tú me vuelves a pedir un abrazo... Te lo doy con desgana... Tú lo sientes. Se te clava el gesto.

Me das lo que te pido... Yo lo comprendo... Siento la impotencia del que tiene las manos atadas para cambiar una situación. Valoro el gesto que has tenido... El esfuerzo que has hecho para estar donde estás... Delante de mi.... Para permitirme comprobar el gris de tus ojos.

Recuerdo los halagos que me dedicaste... Les hago un rincón especial en el corazón... Al fin y al cabo, creo que son sinceros. Te abrazo. Te beso. Me pierdo en el perfume de tu cuerpo. Siento algo imposible de definir, cuando me explicas lo importante que es para ti que yo esté allí... Que haya ido a verte... Cuando dices que nadie hizo nunca nada parecido por ti... Me siento especial.

Me das la mano. Me aferro a ella como un náufrago se agarra al único pedazo de barca que le queda... Vamos a la que ha sido mi casa durante una semana... Nos abrazamos. No pienso en nada. No existe nada. Mi corazón se hunde en tu respiración. Me haces estremecer con tus caricias... Son especiales... Me parece que encierran más sentimientos de los que cuentas. Revivo cada una... Las siento.

Amanece un nuevo día. Despertamos al mismo tiempo. Me descubres la belleza de las campiñas celtas. Llueve. Nos sentamos debajo de la lluvia. Hablamos. Nos mojamos. Como hace dos años... Hablamos de todo y nada. Me haces preguntas, lejos de la curiosidad, quieres saber que siento, que espero de ti, que es lo que quiero. Mis labios se mantienen sellados. Te das cuenta de que todo juega en nuestra contra. Que, el tiempo... El mismo que me ha traído a aquel lugar... Nos volverá a separar como la vez primera. Escuchamos al guía que cuenta la historia de aquel monumento funerario (siento que mi corazón muere un poquito en cada segundo)... Noto como tu mano busca mi espalda y se posa en ella... Busco tu pierna. Siento tu tacto. El tiempo no se detiene.

Tomas una decisión importante. Me siento perdedora de aquella historia, sabiendo que, yo en tu lugar, hubiese hecho lo mismo. Contengo las lágrimas, pero siento la espada de Damocles partiéndome en dos. Sonrío. Nadie se cree aquella sonrisa de casting barato. Nos montamos en el coche. Miro por la ventana. Sigue lloviendo... El cielo es gris... el río es gris... Tus ojos... Grises como el cielo y la tierra, pero con la fuerza del propio caballo de Atila. Contengo las lágrimas. Se me anudan en la garganta. Te das cuenta. Siento en tu gesto la impotencia de no poder hacer otra cosa... Estalla la gran batalla entre el quiero y el debo... Combates a brazo partido intentando minimizar el daño. Te pongo entre la espada y la pared. No he aprendido a retirarme a tiempo. Quiero que te quedes... Quiero que hagas la maleta y vuelvas conmigo, pero eso no es posible, así que me conformo con que te quedes a mi lado solo una noche mas... La última noche.... No lo haces. No puedo enfadarme, al fn y al cabo, haces lo correcto. Pero maldigo la situación y la herida abierta por la que sangro.

Trato de no contar los segundos de los últimos momentos... Hablamos de todo, excepto de la despedida inminente. No la hay. No nos dedicamos ni un hasta luego. Tan solo un abrazo que encierra todas las palabras tristes del mundo. No hablamos. No es necesario. Hay tantas cosas por decir y ninguna de ellas es justa para la situación que vivimos. Callamos. Solo se oye el ruidoso silencio. Veo la misma mirada de hace dos años. La mirada que me hace saber que es "el último momento"... Vas a decir algo. Te lo callas. Yo, extrañamente, no te pregunto... No se si quiero saberlo. No quiero que se haga más dificil de lo que ya es.

En ese momento abro los ojos. Vuelvo a la realidad. No estás. Silencio. Solo escucho el silencio. Miro el correo. No hay señales. No hay respuestas. No hay verdades. Has enmudecido... Una situación que me resulta demasiado familiar. El silencio duele, pero soy capaz de comprender tu angustia. Aún así, se apodera de mi un miedo terrible a que no tenga solución... A que, la presión que he ejercido, queriendo saber que piensas, que sientes... Solo haya provocado que te satures más... Temo no poder solucionarlo.

Miro tu foto. Me pregunto donde estarás, que estarás haciendo o con quien.... Y no quiero admitirlo, pero es tan evidente... Daría todo lo que tengo por un abrazo tuyo ahora. Y, sin embargo, solo tengo tu silencio y mis recuerdos.